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Por qué nombrar «esfuerzo» ya no funciona

por | 3/12/2025

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Un movimiento pequeño con impacto grande

En muchas organizaciones, la palabra “esfuerzo” se repite casi como un mantra.

“Gracias por el esfuerzo”, “sé que esto requiere esfuerzo”, “valoro tu esfuerzo”.

Y, sin querer, esa palabra empieza a construir un ambiente: uno donde parece que todo cuesta, que cada paso implica tensión, que avanzar siempre es más difícil de lo que debería.

A veces el propio lenguaje nos muestra algo del sistema antes que los datos: si la palabra que más aparece es «esfuerzo», quizá lo que se está viviendo es carga, agotamiento o heroicidad constante.

Y cuando alguien dice “no quiero seguir usándola”, ese gesto ya es una señal de cuidado. Es una invitación a cambiar el relato. Porque cambiar la “palabra” puede ayudar a cambiar el clima: pasar de “aguantar” a “construir”.

¿Qué hay detrás del “esfuerzo”?

Si “esfuerzo” fuera la exageración de un valor importante para las personas – pero llevado demasiado lejos -, ¿cuál sería ese valor que nos interesa nombrar?

Normalmente, es un valor valioso, como por ejemplo:

  • responsabilidad,
  • compromiso,
  • contribución,
  • cuidado.

Pero cuando ese valor se exagera, pierde su riqueza y se convierte en “esfuerzo”.

Esa exageración suele llevar a una narrativa de sacrificio: “esto cuesta”, “esto pesa”, “esto exige más de lo normal”.

En el Cuadrado de Valores, cuando un valor se exagera, no solo se tensan sus límites: también queda olvidado otro valor, ese que equilibra, complementa y trae una mirada que el sistema está necesitando.

Por ejemplo:

  • Si la responsabilidad se exagera hasta convertirse en sobrecarga, el valor olvidado suele ser el cuidado o la sostenibilidad (entre otros).
  • Si la implicación se vuelve sacrificio, el valor olvidado suele ser el límite saludable (por ejemplo).
  • Si la heroicidad individual se activa, el valor olvidado suele ser la coordinación o el trabajo conjunto (entre otros).

El valor olvidado funciona como un recordatorio: está ahí, pero fuera de escena.

Cuando aparece “esfuerzo”, también aparecen los reclamos

Un indicador muy claro de que un valor está olvidado es que empiezan a aparecer frases de reclamo.

Frases que no hablan del «esfuerzo» directamente, sino de lo que falta cuando el esfuerzo se vuelve exageración.

Ejemplos:

  • “No nos están cuidando” → señala el valor olvidado del cuidado.
  • “Siempre recae todo en los mismos” → apunta a colaboración / distribución justa.
  • “No nos avisan con tiempo” → señala claridad / previsibilidad.

Por eso, desde una lectura sistémica:
El reclamo revela el valor que falta cuando el esfuerzo se exagera.
Y ese valor es exactamente el que puede abrir la salida.

Aquí el principio orientador marca que:

  1. El lenguaje que usamos organiza la participación.
  2. Nombrar desde la carga genera cansancio.
  3. Nombrar desde el valor genera implicación y movimiento.

¿Qué palabra usar entonces?

¿Qué palabra, si la usáramos, haría que las personas quieran acercarse y no alejarse?
¿Qué palabra describe mejor lo que queremos construir y no lo que queremos evitar?

Depende del valor que queramos activar y del valor olvidado que queramos recuperar:

Si queremos activar responsabilidad (sin sobrecargar):

  • “Gracias por asumir tu parte.”
  • “Gracias por su compromiso con este proceso.”

Si queremos activar contribución:

  • “Tu aporte es importante en este paso.”
  • «Gracias por tu contribución.”

Si queremos activar cuidado / sostenibilidad:

  • «Gracias por sostener este proceso de manera saludable.”
  • “Gracias por cuidar cómo avanzamos.”

Si queremos activar colaboración:

  • “Gracias por sumarte al trabajo conjunto.”
  • «Gracias por la coordinación.”

Si queremos una palabra neutra y no cargada:

  • «Gracias por tu implicación.”
  • “Gracias por tu dedicación.”

Son expresiones que no refuerzan carga, sino apertura.

Cómo encontrar la palabra adecuada

Un camino breve y práctico:

  1. Identificar cuál podría ser el valor que se está exagerando cuando aparece la palabra “esfuerzo”.
  2. Escuchar las frases de reclamo: revelan qué valor quedó olvidado o en falta.
  3. Elegir una palabra que traiga de vuelta ambos valores – el valor en riqueza y el valor olvidado, sin activar la narrativa de sacrificio.

Así, la conversación pasa del “hay que hacer un esfuerzo” al : “estamos sosteniendo esto juntos con responsabilidad, cuidado y continuidad”.

Un cambio pequeño en el lenguaje puede transformar la experiencia del equipo y la organización.


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