El otro día me llamó una colega y dijo, casi sin saludar: “tengo una buena noticia, una mala y una invitación”.
¿No te parece que es una manera excelente de iniciar una conversación?
Esta misma estructura, de noticia buena, otra mala y una invitación, es la que me ha venido a la cabeza mientras diseñamos la propuesta formativa del relevo generacional.
Porque el relevo generacional trae esas tres ideas (y emociones) de manera implícita: hay duelo, hay ilusión y hay oportunidad. Vamos por partes.
La mala noticia
Lo que ocurre en un relevo generacional es más complejo que una transferencia de responsabilidades. Es una transición de poder, de identidad y de cultura. Y esas tres cosas no se gestionan con un plan de sucesión, por bien diseñado que esté. Desde nuestra experiencia no hay receta mágica, es un proceso complejo y requiere adaptarse a cada realidad.
Cada caso, cada empresa u organización, sabe o debería saber sus números. ¿Cuántos baby-boomers tiene? ¿Cuántos relevos de puestos clave se prevén? ¿Cuándo? ¿…?
Tener claridad en los datos y anticiparse al calendario es importante.
Y en este proceso complejo, tenemos la energía del que se sale, el duelo del que cierra una etapa que a menudo ha sido larga, fructífera y muy enraizada con su identidad personal. Esto no se acompaña con una formación y un reloj el día de la despedida. Requiere reposicionarse en el mundo, reelaborar el relato personal hacia dentro y hacia fuera. Y por supuesto también acompañar la transferencia del conocimiento, disponer de un tiempo como “abuelo o abuela cebolleta” (ahora también le llaman mentoring), y reconocer la contribución.
Cuando alguien ha construido una organización (o ha ocupado durante años un lugar central en ella) deja una huella que va mucho más allá de sus funciones formales. Soltar supone un último esfuerzo.
La buena noticia
Los que relevan, los que recogen el testigo, los que heredan, llegan con sabia nueva, con una mirada diferente, con otras formas, con ilusión y ganas.
Se espera de su entrada, tanto si de fuera de la organización como si es de dentro, que tengan éxito. A veces se espera continuidad, otras veces hay un anhelo más o menos expresado de renovación.
Hay expectativas y de repente aparecen preguntas que estaban latentes: qué valores son realmente los que queremos ahora, qué quiere preservar la organización y qué no.
La llegada a la organización y la ocupación de puestos clave cambia si las personas se sienten acogidas, comprenden la historia, se les legitima, se les desarrolla, …
A veces, requiere esa ilusión de un poco de contención o paciencia. ¡Qué difícil escuchar y observar cuando todos te comparten sus expectativas!, ¿no crees?
Una invitación
En los próximos años, una parte significativa de las organizaciones que conocemos va a atravesar procesos de relevo generacional. Algunas ya están en ello. Y la mayoría lo está gestionando con los recursos habituales: planificación, formación, acompañamiento ejecutivo puntual…
Eso no es poco. Pero quizá no están aprovechando del todo la invitación de transitar, repensarse y vivir el relevo generacional como una oportunidad, para aprender, para cerrar etapas del pasado y proyectarse hacia al futuro. ¿Qué organización queremos ser mañana?
Desde Emana llevamos tiempo observando que las organizaciones que atraviesan estos procesos con más solidez son las que se dan permiso para mirar también la dimensión sistémica: qué lugar ocupa cada parte, qué se está pidiendo implícitamente a quien llega, qué necesita ser reconocido antes de que el sistema pueda avanzar con fluidez.
Y, hablando de invitaciones, hemos preparado una encuesta para explorar cómo se están viviendo estos procesos en las organizaciones: qué se está gestionando con intención, qué se está improvisando, qué conversaciones están pendientes.
Es una herramienta para situarse, no un diagnóstico ni un ranking. Quienes la completen recibirán en un mes los resultados agregados y anonimizados, con la idea de que tener una imagen más amplia del panorama pueda abrir conversaciones que de otra manera no encuentran el momento.
Si en tu organización hay un relevo en marcha (o que se presiente) o si acompañas a organizaciones en ese proceso, te agradecería que dedicaras unos minutos (entre 7 y 10) a responderla.
Un saludo,
Francesca

0 comentarios