Inicio > Blog > Liderazgo > Cómo perder legitimidad

Cómo perder legitimidad

por | 12/08/2026

Emana - Espacio de formaciones para profesionales y empresas

Hace años trabajé con un grupo profesional que había prosperado durante mucho tiempo como una comunidad abierta. Cualquiera podía asistir a las reuniones mensuales, compartir ideas y participar en las conversaciones. A veces era un poco caótico, pero esa apertura generaba un valor real para todos.

Entonces, el círculo interno que había fundado el grupo decidió que no le gustaba hacia dónde estaban yendo las cosas. Les parecía que las conversaciones eran demasiado dispersas. Algunos de los nuevos miembros tenían poca experiencia y, según ellos, eso rebajaba el nivel de los debates. Sentían que los estándares estaban decayendo. Tras intensos debates entre ellos (no con el grupo en general), cambiaron las reglas fundamentales. Lo que había sido una comunidad abierta pasó a ser solo por invitación, y los miembros existentes decidirían quién podía unirse.

Les advertí de que aquello podía salirles mal: al cerrar el grupo, corrían el riesgo de caer en la entropía, un declive inevitable sin la energía renovadora que aportan las nuevas incorporaciones. Pero estaban convencidos de su decisión. Al fin y al cabo, ellos habían estado allí desde el principio y creían saber lo que el grupo necesitaba.

En menos de dos años, el grupo se había desmoronado por completo.

De aquella experiencia me quedaron varias lecciones:

  • Primero, que todo sistema se erosiona si no recibe nuevo impulso.
  • Y segundo, que cuando quienes tienen poder reescriben las reglas en su propio beneficio, a menudo acaban destruyendo precisamente aquello que les dio ese poder. Creyeron que estaban protegiendo la integridad del grupo, pero en realidad solo estaban protegiendo su control sobre él.

Las reglas del juego importan. Y si eres quien ostenta el poder, normalmente conoces las reglas. Probablemente las has establecido tú. Y, si quieres, puedes cambiarlas a tu favor.

Ahora mismo estamos viendo esto mismo suceder en Estados Unidos: distritos electorales manipulados y leyes restrictivas de voto que inclinan la balanza hacia quienes ya están en el poder. Cuando los beneficiados reescriben las reglas a mitad de partida, quienes no tienen poder no pueden competir.

Es un problema político grave, una amenaza importante, quizá incluso mortal, para la democracia. El mayor abuso de poder es inclinar el terreno a tu favor para mantenerte en él, limitando la participación y la oposición de los demás. Y lo más difícil cuando uno tiene poder es seguir las reglas incluso cuando resultan incómodas, incluso si eso puede suponer perderlo.

Y no es fácil. La tentación está en todas partes. Incluso para quienes tienen solo un poco de poder, existen innumerables formas de ceder ante esa libertad:

  • Podemos mover los postes de la portería, subir el listón o redefinir lo que significa tener éxito. Podemos hacer que los requisitos para los demás sean más exigentes de lo que fueron para nosotros al empezar.
  • Podemos hacer excepciones, doblar las reglas para nosotros mismos o para nuestros amigos. Suavizar las sanciones o dar una segunda oportunidad a alguien que nos cae bien. Bajo la excusa de la eficiencia, podemos acelerar contrataciones o saltarnos los procedimientos para colocar a quien queremos en un puesto.
  • Podemos tomar decisiones a puerta cerrada, o improvisar sobre la marcha, sin hacer transparente el criterio o la razón detrás de esas decisiones, dejando a la gente adivinando qué motiva realmente los resultados.

Pero cada vez que nos saltamos el debido proceso, lo hacemos a nuestro propio riesgo. Porque el poder posicional solo es eficaz cuando se percibe como legítimo. Y la legitimidad se sostiene en la percepción de justicia, no solo en la corrección legal o en la autoridad formal. Cuando una persona que facilita una reunión deja que hablen siempre los mismos, cuando un ascenso parece favoritismo, cuando una persona recibe más elogios públicos que las demás, cuando un árbitro toma decisiones erróneas contra un equipo e ignora las faltas del otro… el poder empieza a parecer injusto.

Si quienes participan perciben sesgo o creen que el juego está amañado, la legitimidad del líder —y la cooperación voluntaria que conlleva— se erosiona. Las personas siguen cumpliendo, pero de mala gana. Resisten, se desconectan o exigen más pruebas. Cumplen lo justo, pero dejan de implicarse, dejan de dar lo mejor de sí, dejan de contribuir con sentido. Adoptan la resistencia pasiva, ralentizan proyectos, retrasan o incumplen plazos. Buscan soluciones “fuera de canal”. Rodean a su jefe, y su lealtad se desplaza de la persona líder hacia sus iguales.

Y esto es un gran problema para quien lidera. Sin legitimidad, se queda acorralado. Tiene que recurrir a recompensas y castigos, advertencias, amenazas y un control excesivo. Pero depender de la recompensa o de la coerción solo agrava la desconfianza y desestabiliza el sistema.

La equidad no es simple amabilidad; es la base de la legitimidad. Y sin legitimidad, la única alternativa es la fuerza. Así que, aunque amañar el juego pueda ofrecer una ventaja a corto plazo, pone en marcha un ciclo que se refuerza a sí mismo, debilita tu autoridad y, finalmente, pone en peligro la estabilidad del propio sistema.

Gracias por leerme

Julie


Relacionados

Participantes explorando la presencia en los equipos mediante una práctica de movimiento sistémico.
Cumpliendo nuestra promesa interna: Cuando el futuro se vuelve visible en el cuerpo antes que en la mente

Hay un tipo de acción que no nace del esfuerzo ni de la planificación exhaustiva. Tampoco surge de la urgencia ni del impulso de “hacer

Leer más

Dos participantes explorando una representación sistémica sobre la legitimidad del liderazgo y la toma de decisiones.
Cómo perder legitimidad

Hace años trabajé con un grupo profesional que había prosperado durante mucho tiempo como una comunidad abierta. Cualquiera podía asistir a las reuniones mensuales, compartir

Leer más

Aran Erasun durante una formación sobre hablar en público desde la presencia y el liderazgo.
¿Por qué esta formación?

La voz ya está Para Aran Erasun, el trabajo no consiste en encontrar una voz nueva, sino en reconocer qué nos impide habitar la que

Leer más

Esquema de comunicación estrella
La coordinación en estrella

En liderazgo y gestión de equipos, la coordinación en estrella se refiere a una forma de coordinación en la que una persona —o nodo central—

Leer más

Comentarios

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *