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Cynefin para el coach de equipos: intervenir sobre el reto real del equipo

por | 19/02/2026

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El coach de equipos no entra en una sesión para hacer que pasen cosas, sino para ayudar al equipo a desarrollar una capacidad: capacidad de decidir, de coordinarse, de aprender y de sostener resultados en contextos cambiantes.

Desde ahí, Cynefin no es un marco para “elegir dinámicas”, sino una herramienta para que el coach responda a una pregunta más profunda:

¿Qué tipo de reto está enfrentando este equipo ahora… y qué necesita desarrollar para afrontarlo mejor?

El cambio clave: del problema al patrón

En el fino hilo que separa a un facilitador de un coach de equipos hay una diferencia esencial: ambos ayudan al equipo a avanzar, pero no miran el problema desde el mismo lugar. El facilitador suele preguntarse “¿qué actividad hacemos?”, mientras que el coach de equipos se pregunta “¿qué patrón del sistema está activo?”.

Cuando acompañamos a un equipo no observamos solo comportamientos sueltos, sino patrones: falta de responsabilidad compartida, tensión relacional, cansancio crónico, conflictos que se repiten… Y aquí está una de las decisiones más importantes del coach: no tanto qué dinámica usar, sino desde qué comprensión estamos mirando el reto.

Cynefin no es un modelo para clasificar equipos. Es una lente para leer la naturaleza del reto al que el equipo se enfrenta en un momento concreto.

Y desde esa lectura, el coach formula hipótesis: ¿qué está pasando aquí?, ¿qué patrón está activo?, ¿qué capacidad necesita desarrollar el equipo ahora?

Retos simples o complicados

En retos simples o complicados, el coach suele ver la solución antes que el equipo. Y ahí aparece la tentación: decir qué hacer. Pero tenemos que entender que cuestiones sistémicas están impidiendo al equipo avanzar.

El trabajo del coach no es aportar la solución, sino entender qué está bloqueando al sistema para llegar a ella: decisiones no cerradas, roles difusos, acuerdos poco sostenidos, dependencia de una figura

Retos complejos

Los retos complejos son el terreno natural del coaching de equipos. No existe una solución perfecta, hay ambigüedad en el problema y el equipo se frustra cuando no avanza.

En los retos complejos, el coach no trae respuestas. Trae proceso, contención y ritmo. Diseña espacios de hipótesis, impulsa experimentos pequeños, y acompaña conversaciones difíciles sin cerrarlas antes de tiempo.

Si Cynefin nos ayuda a leer el tipo de reto, Hackman nos recuerda qué condiciones sostienen la efectividad del equipo que nos ayudan a hacer hipótesis como coaches:

  1. Ser un equipo real, y no un conjunto de silos,
  2. Tener una dirección clara, poder alinearse hacia dónde van,
  3. un diseño que apoye el trabajo.
  4. Un contexto que no sabotee, si no que lo facilite.
  5. Coaching adecuado en el momento oportuno.

La clave está en esto: el tipo de intervención de coaching que necesita el equipo depende del tipo de reto que está viviendo.

No es lo mismo acompañar un equipo:

  • que no sabe decidir,
  • que uno que no puede decidir,
  • o uno que no se atreve a decidir.

En definitiva, Cynefin no le dice al coach qué hacer, sino desde dónde mirar. Y esa mirada cambia por completo la intervención.

Cuando el coach confunde el tipo de reto, corre el riesgo de traer respuestas donde el equipo necesita aprendizaje, o de abrir exploración donde lo que falta es claridad y estructura. Leer bien el dominio no es un ejercicio intelectual: es una forma de respeto al sistema, que nos ayuda a formular mejores hipótesis.

Por eso, el trabajo del coach de equipos no consiste en mover piezas, sino en ayudar al equipo a desarrollar la capacidad que el reto actual le está exigiendo: cerrar decisiones, sostener acuerdos, experimentar sin garantías, o atreverse a entrar en conversaciones incómodas.

Cynefin nos ayuda a distinguir la naturaleza del reto. Hackman nos ofrece hipótesis sobre qué condiciones están debilitadas. Y el coaching aparece como el puente entre ambos: una intervención situada, consciente y ajustada al momento del equipo.

Ahí está la verdadera maestría del coach de equipos: no en tener muchas dinámicas, sino en saber cuándo estructurar, cuándo explorar y cuándo simplemente sostener.


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