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El miedo y el sueño. ¿Por qué los necesitamos en los equipos?

por | 22/04/2021

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Me parece muy interesante la idea de Arnold Mindell de los tres niveles de la realidad (la esencia sensible, el nivel del sueño y la realidad consensuada). Sin entrar en detalles, me apetece compartir la aproximación al nivel del sueño con la que, a veces, he trabajado para desbloquear atascos en proyectos de cambio organizacional o de mejora en los equipos. También para alinear a un equipo ante un proyecto nuevo.

El nivel del sueño es el de las emociones y del campo energético que generan; el de las esperanzas, los sueños, los deseos, los miedos, las fantasías positivas y negativas. Es un nivel subjetivo hecho de nuestras experiencias relacionales anteriores, de nuestras creencias, a partir de las cuales filtramos nuestra experiencia de la realidad. Es como si nos soñáramos y soñáramos la realidad.

Cuando tenemos un gran sueño tenemos un gran miedo

Desde esta aproximación podemos decir que siempre que tenemos un gran sueño tenemos, también, un gran miedo. Tenemos una gran esperanza de que ocurra lo mejor y un miedo a que la cosa vaya mal.

El sueño, el deseo, nos impulsa hacia adelante, nos ilusiona, nos motiva, nos da fuerza y energía para afrontar los retos. Actúa como motor.

El miedo tira hacia atrás, baja la energía, tiende a cerrar posibilidades, nos acerca más al territorio seguro de lo ya conocido y deja que la ilusión se empiece a filtra entre los dedos. También nos avisa de lo que pudiera ir mal. En este último sentido, podemos entenderlo como una “toma de tierra”.

Señales dobles que impiden al equipo avanzar

Tanto el sueño como el miedo suelen funcionar a nivel más inconsciente y enviamos señales, distintas, de manera simultánea. Unas apoyan el sueño y otras apoyan el miedo.

Cuando un equipo emite estas señales dobles (las del sueño y las del miedo) se produce un efecto cercano a la parálisis. En esta situación se hace difícil avanzar. Pareciera que vamos en círculos, dando vueltas en torno a las mismas cuestiones.

Puede también tomar la apariencia de distintos enfoques sobre el proyecto (aunque a veces los haya). Esto dificulta la alineación del equipo en torno a un objetivo, a un proyecto.

Trabajar con ellas facilita el desbloqueo

¿Cómo podemos aflorar estas dobles señales para trabajar con ellas y así, desbloquear al equipo o lograr el alineamiento?

Podemos abrir una conversación en el equipo permitiendo que cada persona exprese cual es su mejor sueño para el proyecto, para el cambio que queremos conseguir, y en qué se apoya su sueño.

En un segundo momento, hablamos de cuales son los miedos, qué es lo peor que pudiera ocurrir. ¿En qué se apoya ese miedo? Podemos pensar, “¿Más cerca de qué me encuentro?”

Aflorarán potenciales, expectativas, deseos, retos, temores y peligros con los que se encontrará el proyecto. Aflorarán las preocupaciones de sus integrantes y la posibilidad de aclarar malentendidos.

Evitar que lo invisible impacte en el equipo

Hacer visible lo invisible, expresar lo no expresado, nos permite manejarlo y evitar que planee como una sombra que impacta en el equipo, quitándole energía e impidiéndole avanzar.

Entonces, buscamos la manera de integrar las preocupaciones, los miedos, los posibles peligros. Exploramos en equipo acciones, estrategias, transiciones necesarias que reduzcan la probabilidad de que tenga lugar el peor miedo.

¿En qué podemos invertir la energía que ahora invertimos en discutir, resistir y controlar?

El camino de vuelta, de los miedos a los sueños

Finalmente, podemos volver a los miedos y preguntarnos hasta dónde el camino dibujado aminora los miedos y permite el movimiento hacia el sueño. ¿Es posible obtener un compromiso del equipo y un alineamiento para avanzar?

De esta forma, el equipo puede seguir adelante, incluyendo todo lo que está presente en el sistema.

En mi experiencia, utilizar configuraciones en el espacio (me resulta enormemente útil la aproximación de Georg Senoner, Management Constellations) facilita que aflore lo que es más inconsciente, separar lo que está unido y visualizar, testar, cómo incluir los miedos para avanzar hacia el sueño.  Es otra manera de conversar.

Creo que, aunque parezca paradójico, estamos en un momento en el que necesitamos la energía, el motor del sueño, del deseo, de la esperanza. Pensar, individual y colectivamente, a qué futuro (del equipo, de la organización, de nuestro mundo más cercano) vamos a dar el derecho al nacimiento.

Desde ese futuro deseado, miramos al miedo para que nos conduzca el sueño.

Y que la pantalla no sea obstáculo para reducir la Distancia Virtual. Pues, sin duda, trabajar las señales del miedo y el sueño con equipos, también en remoto, acorta otras distancias.

*Foto de Pixabay

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